jueves, 30 de septiembre de 2010

Batallas de la primera guerra mundial


La Batalla de Sarikamis (a veces escrito Sarikamish, Sarıkamış en turco) fue la primera y mayor batalla de la Campaña del Cáucaso de la Primera Guerra Mundial, en la que las tropas del Imperio Ruso cosecharon una apabullante victoria sobre las tropas del Imperio Otomano. Debido al gran número de soldados otomanos que perdieron la vida (en su mayoría congelados durante la retirada, pues la batalla tuvo lugar en pleno fin de año), los turcos se refieren a este suceso como Sarıkamış Faciası, el "Desastre de Sarikamis".

En el momento de producirse la batalla, las luchas entre los imperios turco y ruso se remontaban casi 300 años atrás. A partir del siglo XVIII los rusos habían expulsado lentamente a los turcos de Ucrania y Crimea y durante el siglo XIX habían proseguido su avance hacia el Cáucaso y los Balcanes, donde habían recabado el apoyo de otras potencias para instalar una serie de nuevas monarquías independientes que los zares pensaban poner bajo su tutela. La última de las guerras entre Constantinopla y Petrogrado había tenido lugar en 1878 y se había saldado, entre otras cosas, con la anexión rusa de la fortaleza de Kars y el puerto de Batum, al sureste del Mar Negro. Los rusos no ocultaban ya sus deseos de poseer algún día la ciudad de Constantinopla (objetivo que consideraban legítimo, pues se tenían por los únicos herederos de Bizancio) y conseguir una salida directa al Mar Mediterráneo.

Mientras tanto, el gobierno imperial otomano entró en una grave crisis que se agudizó entre 1912 y 1913 con la pérdida de las últimas posesiones africanas y balcánicas del Imperio. En ese momento se produjo un golpe de Estado que delegó el poder real en un triunvirato de pachás (İsmail Enver, Ahmed Djemal y Mehmed Talat), con el sultán Mehmed V reducido a una figura simbólica. Los tres pachás (entre los que tenía el liderazgo indiscutido İsmail Enver) trataron de establecer una alianza militar y política con el Imperio Alemán, la única potencia europea que en ese momento parecía tener la capacidad y voluntad necesarias para mantener a raya a los rusos y evitar que éstos se abalanzaran sobre lo que quedaba del Imperio Otomano en un futuro próximo.

Así, no es de extrañar que cuando se desencadenó la Primera Guerra Mundial en 1914, los turcos se posicionasen de inmediato junto a los alemanes y declarasen la guerra a los rusos, siempre con la recuperación de Kars y Batum como meta inmediata. El propio İsmail Enver decidió tomar el mando del ejército del Cáucaso y atacar la fortaleza de Kars en pleno invierno, a pesar de las objeciones de su consejero alemán, Otto Liman von Sanders.

Enver decidió movilizar el mayor contingente del Imperio, el Tercer Ejército Turco (que actualmente sigue en activo y es la mayor división de la moderna República de Turquía), compuesto en ese momento por 95.000 a 190.000 hombres. Sin embargo, la funesta decisión de atravesar los montes Allahüekber Dağları en pleno invierno y en medio de tormentas de nieve redujo su número a apenas 80.000 a 90.000 efectivos. El resto de los soldados (muchos de los cuales no eran turcos, sino kurdos y armenios) murieron de hipotermia por falta de ropas adecuadas para resistir el frío o desertaron con el fin de eludir el destino de sus compañeros.

Por su parte, el Ejército Ruso del Cáucaso contaba en la zona con unos 100.000 soldados, aunque el número que se presentó a la batalla pudo ser bastante menor debido a que los rusos, juzgando el frente caucásico como secundario, habían transferido algunos contingentes al Frente Oriental con el fin de enfrentarse a los alemanes y austrohúngaros. Al mando de las tropas se encontraba el veterano General Nicolai Yudenich, que demostraría su profunda valía y experiencia no sólo en la Gran Guerra, sino también en la Guerra Civil Rusa.

A mediados de diciembre, Enver entró en el Cáucaso a través de Armenia y dividió a sus tropas en múltiples contingentes de pequeño tamaño, cada uno de los cuales tomaría su propia ruta y se reuniría con el resto en Sarikamis. Esta estrategia fue duramente criticada por von Sanders, pero Enver lo ignoró por completo. Lo mismo hizo Yudenich con su inmediato superior, el gobernador ruso del Cáucaso Illarion Vorontsov-Dashkov, quien le había ordenado retroceder a Kars para reforzar las defensas de la plaza. En su lugar, el general ruso prefirió quedarse en Sarikamis y esperar la llegada de los turcos.

Las divisiones otomanas perdieron el contacto entre sí durante el viaje y llegaron en diferentes tandas a Sarikamis entre el 29 de diciembre de 1914 y el 3 de enero de 1915, lo que les restó efectividad. Un ataque inicial, llevado a cabo por las primeras divisiones que llegaron, logró tomar los barracones situados al oeste de la ciudad, pero las fuerzas turcas fueron forzadas a retroceder de inmediato. En los días siguientes las unidades más retrasadas se dedicaron a atacar a los rusos según iban llegando al lugar de la batalla, sin la menor coordinación entre sí o con quienes habían llegado previamente, lo que permitió a los rusos repelerlas una por una. Este desorden fue lo que inclinó la balanza decisivamente del lado ruso, pues, aunque los turcos consiguieron algunos de sus objetivos, éstos no pudieron mantener ninguno de ellos por encontrarse completamente agotados. El 4 de enero, finalmente, el ejército otomano levantó el informal asedio y retrocedió de forma completamente desordenada.

El número de otomanos que perdieron la vida durante el traslado, batalla y retirada no es seguro, como tampoco lo es el número real de éstos que llegaron a participar en la misma debido al gran número de efectivos que se perdieron por el camino. Según fuentes turcas, las bajas fueron de 60.000 a 90.000, aunque otros llegan a elevarlas hasta muy por encima de 150.000. En su mayor parte los soldados murieron por congelación o atacados por la espalda por los rusos durante la retirada. El resultado fue una extraordinaria derrota para los turcos, que perdieron en esta empresa más hombres que en ninguna otra batalla de la Primera Guerra Mundial. Sarikamis fue más tarde descrita por un oficial alemán destinado en Turquía como "un desastre sin parangón en la historia militar por su rapidez y completitud".

Por su parte, los rusos perdieron unos 35.000 hombres (según fuentes turcas) y el General Yudenich fue ascendido a Comandante del Ejército del Cáucaso. La brecha abierta en las líneas otomanas fue aprovechada durante el verano de 1915 para realizar una serie de incursiones en territorio otomano, que llegaron a alcanzar Erzincan y el lago Van.

Enver dejó el mando de las tropas en manos del General Hafiz Hakki y regresó a Estambul, donde asumió brevemente el mando de las tropas desplegadas en Tracia antes de entregarlo a Otto Liman von Sanders en vísperas de la Batalla de Gallípoli. En mayo de 1915 comenzó a responsabilizar públicamente a los armenios de la derrota, acusándoles de cooperar con los rusos y atacar las líneas de suministro otomanas. Esta acusación sería la piedra angular del futuro Genocidio Armenio.

Imagen: Caballería kurda del Ejército Otomano en el Cáucaso a comienzos de 1915, según una fotografía publicada por el New York Times.

El final de la guerra y la paz de Versalles parte 2º


La derrota alemana

El 26 de marzo, en la conferencia de Goullens, los aliados establecieron un mando único, que confiaron a Ferninand Foch. Los alemanes avanzaron hacia el Marne, escenario donde ambos bandos ya se habían medido. La nueva batalla del Marne se prolongó del 15 de julio al 2 de agosto, y fue saldo a favor de las tropas aliadas.
El 8 de agosto se desencadenó la ofensiva aliada, y el frente alemán empezó a resquebrajarse. A principios de octubre, los aliados recuperaron San Quintín, Cambrai y Laon. El último enclave del 2 Reich en territorio francés había cedido. El 15 de septiembre, el ejército aliado apostado en salónica desbarató definitivamente la resistencia búlgara, ocupó Servia y penetró en el imperio austro-húngaro. Una semana después, el general Ludendorff pidió al gobierno que solicitara un armisticio sobre la base de los 14 puntos formulados por Thomas W. Wilson, presidente de los EEUU. Tras el desmoramiento del frente austriaco en el río Piave, a manos de las tropas italianas en la batalla de Vitorio Veneto (noviembre de 1918), la conmoción de la derrota provocó el alzamiento revolucionarios en los territorios de Austria-Hungría. Se sucedieron la proclamación de la independencia de los checoslovacos y del territorio que más tarde sería Yugoslavia, aparte de la capitulación de Turquía. El 26 de octubre, Alemania declaró que aceptara el plan Wilson. La moral del pueblo alemán se derrumbó. El 4 de noviembre, la marina se amotinó en las bases del mar del Norte y, el día 9, una huelga general paralizó a Berlín. El príncipe Max anunció la renuncia del emperador Guillermo 2, pero el socialdemócrata Philipp Scheidemann, secretario de Estado, se apresuró a proclamar la república. El 11 de noviembre de 1918, en el bosque de Compiégne, los delegados alemanes firmaron la rendición del 2 Reich.
En enero de 1919, en París, comenzó la conferencia de paz. Se formaron mas de 50 comisiones. Al poco tiempo, se constituyó una instancia superior, el consejo de los Cuatro, que integraban Wilson ( presidente de los EEUU) Clemenceau ( primer ministro de Francia) George ( primer ministro de Gran Bretaña) y Orlando ( presidente del parlamento de Italia).
Dentro del marco Versalles, se firmaron distintos tratados con cada una de las naciones derrotadas: el de Versalles, con Alemania (28 de junio de 1919); el de Saint-Germaine-en-Laye, con Austria (10 de septiembre); el de Neuilly-sur-Seine, con Bulgaria (27 de noviembre); el del Trianon, con Hungría (4 de junio de 1920) y por último el de Sévres, con Turquía (10 de agosto de 1920).
Francia recuperó Alsacia, Lorena y la cuenca carbonífera del Sarre; Dinamarca, el Schleswig septentrional, y Polonia, Posnania y la Alta Silesia. Además, Alemania perdió sus colonias y protectorados en beneficio de Francia, Gran Bretaña, Japón y Bélgica. En el tratado se incluyó la prohibición de la unificación de Austria y Alemania. Sus fuerzas armadas fueron desmanteladas: el ejército se redujo a 100.000 hombres, la marina a 16.000 y desapareció la fuerza aérea. Un posterior congreso, celebrado en París en 1921, impuso a Alemania indemnizaciones económicas: 132.000 marcos de oro para pagar en 30 años.
Por su parte, Italia pasó a controlar Trieste, Istria, el Tirol sur y el Trentino-Alto Adigio. Pero hubo de renunciar a Dalmacia, Fiume, Albania y aceptar el tratado de Rapallo con el reino de los servios, croatas y eslovenos (Yugoslavia), nacido oficialmente en 1918.
Imagen: soldados de EEUU durante la batalla de St.Mihiel, en Francia.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

El final de la guerra y la paz de Versalles parte 1º

un balance de diez millones de muertos, y regiones y ciudades arrasadas por armas nunca vistas, como ametralladoras, blindados y gases, llevó a pensar que tal horror nunca sería superado. Por eso -hoy parece una ironía- fue llamada la "Gran Guerra".

Parte 1º

A fines de 1917, el equilibrio militar existente comenzó a decantar en favor de los aliados. El tratado de Brest-Litovsk (1918) liberó a los alemanes del frente orientales. el Reich decidió concentrar sus esfuerzos contra las fuerzas franco-británicas. La campaña, emprendida a mediados de 1918, empezó con una serie de éxitos, pero tras lograr meter una cuña entre los ejércitos de Francia y Gran Bretaña, se detuvo ante Amiens. Las tropas alemanas quedaron frenadas por su debilidad logística: carecían de alimentos y armas. Por el contrario, el aprovisionamiento por parte de Estados Unidos liberó de este problema a los aliados.

mensaje del editor

estuve varios meses afuera del país por eso no tuve tiempo para publicar algo en mi blog ahora voy a retomar mi trabajo y publicar mas de este interesante