lunes, 19 de abril de 2010

Batallas de la primera guerra mundial





La batalla de las islas Malvinas fue un combate librado el 8 de diciembre de 1914 en el marco de la Primera Guerra Mundial entre la escuadra alemana victoriosa en la anterior batalla de Coronel, frente a las costas de Chile, y una escuadra inglesa fondeada en Puerto Argentino/Stanley, en las Islas Malvinas. El combate terminó con victoria británica, resultando destruida la flota alemana y muerto su mejor almirante, el Conde Maximilian von Spee, lo que a su vez decantó la campaña de ultramar del lado de los Aliados.

La escuadra de von Spee estaba compuesta por los cruceros SMS Scharnhorst y SMS Gneisenau y los cruceros ligeros SMS Leipzig, SMS Nürnberg y SMS Dresden. Con la moral de la tripulación muy alta tras la aplastante victoria sobre la escuadra inglesa en la batalla de Coronel, la flota alemana dobló el Cabo de Hornos tras fondear en algunos puertos chilenos. La intención de von Spee era destruir Port Stanley, la capital de las Malvinas y principal base británica en el Atlántico Sur. Sin embargo, von Spee se demoró demasiado mientras reabastecía la flota en Valparaíso y Coronel, lo que dio tiempo suficiente a los ingleses para reaccionar y prepararse para vengar la reciente afrenta.

El 11 de noviembre de 1914, el almirante John Fischer ordenó a su par Frederick Sturdee que partiera a bordo del acorazado Invincible haciendo escuadra con el Inflexible y el Kent. Diez días después fondearon en Port Stanley, donde se les unieron el Bristol, el Carnavon Castle y el Cornwall, además del viejo Canopus, todo ello mientras los alemanes permanecían en Valparaíso. El 25 de noviembre, von Spee rodeó el Cabo de Hornos y se dirigió confiado a Port Stanley, ignorando la presencia de los poderosos acorazados ingleses. Por su parte, los británicos también desconocían el paradero de los alemanes y pensaban zarpar hacia Chile el 9 de diciembre con el fin de encontrarlos.

La madrugada del 8 de diciembre de 1914, la escuadra alemana avanzó confiada hacia las Islas Malvinas. El plan de von Spee consistía en desembarcar una avanzadilla de infantería en la costa para apoderarse de la estación telegráfica de la isla y luego bombardear el puerto y hundir los navíos allí anclados. Las primeras acciones correspondieron al Nürnberg y al Gneisenau.

Al acercarse a la isla, los alemanes divisaron el faro de la entrada del puerto junto con una inesperada sorpresa: la presencia de más columnas de humo de las esperadas. Un nuevo vistazo al acercarse a la costa permitió a los alemanes apreciar que, efectivamente, había navíos de guerra dentro de la bahía, por lo que el Gneisenau suspendió en ese momento la operación de desembarco prevista y ordenó al Nürnberg atacar al buque situado más lejos del puerto. Los británicos, que ya habían descubierto la avanzada alemana, dispusieron el Kent para el combate, el único navío de cuantos disponían que en ese momento tenía las calderas encendidas y estaba en condiciones de entablar batalla. Pero cuando el Kent ya rebasaba la salida del puerto, los navíos alemanes, con los cañones listos para entrar en combate, recibieron la insólita orden de von Spee que les ordenaba "rehusar el combate".

El Gneisenau y el Nürnberg dieron entonces la vuelta y se reunieron con el grueso de la escuadra alemana. En ese momento se perdió una dorada y única oportunidad de obtener una aplastante victoria alemana. Tras divisar los mástiles del Inflexible y el Invincible, los alemanes se retiraron a toda máquina hacia el este. Los marinos británicos, ya recuperados de la sorpresa inicial, tardaron aún dos horas en ponerse en condiciones de marchaLa batalla, o más bien persecución, tuvo entonces dos frentes: los navíos alemanes Scharnhorst y Gneisenau se enfrentaron al Invincible, Inflexible y al Carnavon Castle, mientras que el resto fueron perseguidos por el Kent y el Glasgow. La distancia inicial de 20 mi fue rápidamente acortada.

El Leipzig, de velocidad menor, fue pronto alcanzado y a 6.000 yardas se abrió fuego sobre él. Esto hizo que el Dresden pasase a segundo plano y pudiese huir gracias a sus turbinas Parsons, que le otorgaban mayor velocidad. Von Spee ordenó entonces a los cruceros ligeros destacarse y huir, siendo el Dresden el que en ese momento se encontraba más alejado. Por su parte, von Spee y los cruceros acorazados cambiaron el rumbo hacia el sur, siempre perseguidos por los acorazados ingleses.

Siete horas después, la persecución todavía continuaba. A 12 km de Port Stanley, el Scharnhorst recibió una salva del Invincible sobre un lateral, sin que eso le hiciese demasiado daño. Sin embargo, a las 15 horas, el Scharnhorst recibió nuevamente una nueva andanada que destruyó la cubierta y creó vías de agua, por lo que comenzó a hundirse lentamente. Una hora después, en un último esfuerzo, el Scharnhorst intentó acortar distancias, acercándose escorado y semihundido hacia el Invincible con la intención de responder al fuego, pero la proa se metió bajo el agua y el barco acabó hundiéndose de morro con las hélices todavía girando. El almirante Maximilian von Spee y los 795 hombres de la tripulación quedaron atrapados en el buque y se hundieron con él.

Mientras tanto, el Gneisenau, navegando más adelante y con el teniente Heinrich von Spee (hijo del almirante) a bordo, asistió impotente al fin del buque insignia alemán. El crucero alemán viró y se enfrentó al Carnavon Castle y al Inflexible, a los que luego se les unió el Invincible. El comandante del Gneisenau, Otto Maerker, ordenó disparar sobre el Inflexible con los proyectiles de 210 mm y sobre el Carnavon con los de 150 mm. El Inflexible fue alcanzado tres veces sin mayores consecuencias. Éste respondió disparando al Gneisenau, destruyendo su maquinaria propulsora. Entonces el capitán alemán ordenó abrir las válvulas y dejar que el buque se hundiera. A las 17 horas, una hora después del hundimiento del Scharnhorst, el Gneisenau zozobró y se fue a pique. Sólo se pudieron rescatar 180 hombres de los 800 que componían la tripulación. Entre los desaparecidos se encontraba el teniente Heinrich von Spee.

Mientras tanto, los cruceros ligeros alemanes continuaron su huida, tal como les ordenó el almirante Von Spee. El Dresden, gracias a sus turbinas, consiguió una gran ventaja y logró alejarse. Sin embargo, el Glasgow y el Cornwall se abalanzaron sobre el Leipzig, más lento, y lo cañonearon inmisericordemente hasta incendiarlo. Aún en estas condiciones, el Leipzig logró disparar una vez al Glasgow y ocasionarle una baja en su tripulación, y acertó al Cornwall tres veces sin ocasionarle daños mayores.

El Leipzig siguió disparando hasta que se le acabaron las municiones, mientras su casco era perforado por los proyectiles y la tripulación sufría múltiples bajas.

El comandante Haun, a cargo del Leipzig, ordenó el abandono del buque y la apertura de las válvulas. Los marinos supervivientes se alinearon entonces en la destrozada cubierta, apenas 150 de los 380 hombres que componían la tripulación. Aun así los ingleses no dejaron de disparar causando una gran masacre en los marinos de cubierta.

El Glasgow y el Cornwall se acercaron esperando ver la bandera de rendición del destrozado crucero alemán, pero al no divisar nada más que el pabellón en alto reanudaron el fuego e hicieron una carnicería entre los marinos alineados en el alcázar de proa, mientras el barco no terminaba de hundirse. Por fin, sin esperar el símbolo de rendición, los ingleses lanzaron sus botes al agua y rescataron a tan sólo 18 tripulantes. El Leipzig se hundió tras el rescate del último superviviente.

Por su parte, el Kent persiguió al pequeño Nürnberg, que con gran esfuerzo logró alcanzar los 25 nudos, dos más que el Kent. Sin embargo, no lograron mantenerlos, y las calderas sobreexigidas, dieron de sí y se redujo la velocidad. El capitán de navío, Schönberg, ordenó embestir al Kent.

Éste lo dejó acercarse, y cuando distaban 700 m, cañoneó a mansalva al Nürnberg, que no pudo hacer otra cosa que detenerse, alzar la popa e irse a pique. De una dotación de 322 hombres, sólo se salvaron 7. Otto von Spee, el otro hijo del almirante a bordo del Nürnberg, tampoco sobrevivió.

Tras esto, sólo quedaba a flote el SMS Dresden, que llevaba una considerable ventaja y velocidad y sólo pudo contemplar desde lejos la agonía del Nürnberg. No obstante, los británicos tampoco perdonarán al Dresden y lo perseguirán por todo el sur de Chile sin conseguir darle caza, a pesar de poner todo su empeño en el rastreo.

Todavía es muy discutida en la actualidad la decisión de von Spee de huir en vez de atacar a la flota en el puerto mismo. Se dice que nunca una escuadra inglesa estuvo más cerca de la destrucción total que la que comandaba Sturdee y estaba ese día en Port Stanley, indefensa, sin posibilidad de moverse, ya que tardaron más de dos horas en conseguir presión y salir a alta mar. Los británicos estaban totalmente indefensos a primeras horas de la mañana, pues sólo el Canopus y el Kent tenían los fuegos encendidos como parte de la guardia. Sturdee sabía esto e hizo salir al Kent a todo vapor y hacer humear las chimeneas de los buques detenidos, para dar la impresión que todos los buques se hacían a la mar.

Si la escuadra de von Spee hubiera cañoneado Port Stanley con los buques sin poder moverse en el puerto, los alemanes habrían humillado a los ingleses con una increíble y aplastante derrota, tal y como lo hiciera el almirante japonés Togo con los rusos en Port Arthur 10 años atrás. Sin embargo, von Spee no era Togo y esa insólita decisión le costó su escuadra completa, la vida propia, la de sus hijos y la del resto de sus hombres.

También es discutida la demora de von Spee en atacar tempranamente Port Stanley, pues le dio capacidad de respuesta al almirantazgo británico, que pudo colocar ahí una poderosa escuadra de forma silenciosa.

De arriba hacia abajo

Imagen 1:SMS Scharnhorst, buque insignia de von Spee

Imagen 2:Situación de Port Stanley en las Islas Malvinas.

Imagen 3:HMS Invincible

Imagen 4:SMS Gneisenau.

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